Medición de parcela en busca del “buen sitio” para ubicar una vivienda

No siempre los y las especialistas en Mediciones de Bioconstrucción trabajamos en el interior de los edificios; en ocasiones también se nos requiere para evaluar las condiciones de un lugar donde se prevé levantar una construcción que albergue un hábitat humano permanente: la vivienda.

La nueva vivienda acogerá a unas personas que con el paso de los años irán estableciendo, quizás inconscientemente, un profundo vínculo con el lugar, el sitio donde se edificó su hogar. Vínculo con una clara repercusión sobre el bienestar y salud de sus habitantes a medio y largo plazo, determinada en gran parte por los factores de riesgo físicos ya existentes antes de construir.

En ninguno de los demás aspectos relacionados con la salud y el hábitat y que se estudian en bioconstrucción desde la perspectiva holística existen tantos puntos de partida para los métodos de investigación como en la geobiología. Posiblemente esto se deba a razones históricas, pues mucho antes de que se dispusiera de métodos de medición científicos y objetivos, es decir, físicos, el ser humano estableció una relación entre el entorno inmediato de su hábitat y la enfermedad.

En este artículo expondremos una experiencia concreta de medición de estos factores de riesgo físicos en una parcela.

Pero comencemos por el principio…

Radiaciones naturales o Geobiología

Desde tiempos inmemoriales los seres vivos han buscado determinados lugares para descansar.

Los animales, en función de la especie, reposan en espacios concretos, algunos en lugares geológicamente alterados, otros en lugares no alterados. Estas alteraciones son discontinuidades de la corteza terrestre en las que las radiaciones magnéticas y radiactivas naturales del planeta se ven modificadas debido a la existencia de yacimientos, fracturas o fallas, corrientes de agua subterránea o la combinación de ambas.

Para el ser humano, descansar o dormir sobre de estas alteraciones, implica desajustes en el descanso, en el sueño y debilidad frente la regeneración del sistema inmunológico que pueden derivar en enfermedades graves a medio o largo plazo en caso de predisposiciones físicas particulares.

Desde la antigüedad y hasta prácticamente la revolución industrial, se ha venido buscando el "buen lugar" para ubicar una vivienda. Antes de situar una población o emplazar una vivienda se detectaba la posible existencia de alteraciones y se actuaba allí donde no existieran perturbaciones que pudieran condicionar la vida de sus habitantes.

Hoy hemos redescubierto esta antigua sabiduría, la llamamos Geobiología y conocemos la problemática de salud que se deriva de dormir encima de zonas alteradas. Para ello se llevan a cabo estudios de las radiaciones naturales que permiten detectar y situar las perturbaciones.

Todo ello sin olvidar que el campo de radiación natural de la Tierra y del universo es la base de la aparición y del desarrollo de la vida.

Radiaciones artificiales

Las tecnologías desarrolladas durante las últimas décadas han modificado enormemente el panorama de la exposición de las personas a las radiaciones. Donde antiguamente sólo existía la influencia de las radiaciones naturales, ya sea en zonas alteradas o no, actualmente existen diversas radiaciones artificiales derivadas de diferentes tecnologías de comunicación, electricidad o incluso materiales de construcción cuya intensidad y efecto sobre el ser humano es muy variable.

Esto no sólo se da en el interior de los edificios, sino también en el exterior, siendo un factor muy importante a la hora de decidir la ubicación del lugar de permanencia. Estas radiaciones artificiales pueden determinar la idoneidad o no de una ubicación para una vivienda o de un solar.

Las fuentes más habituales de radiaciones artificiales en el territorio y en el espacio urbano son las antenas, principalmente las de telefonía móvil, aunque también las de radio, televisión, radares u otras, las líneas eléctricas y sus transformadores o las líneas ferroviarias. No obstante, existen otras muchas fuentes de radiación menos frecuentes derivadas de las múltiples tecnologías inalámbricas de transmisión de datos.

¿Percepción sensitiva o Medición científica?

Para identificar y situar las alteraciones geobiológicas se han venido empleando históricamente diferentes técnicas sensitivas basadas en la respuesta de un cuerpo entrenado ayudado de elementos (péndulos, varillas, etc.) que actúan como antenas amplificadoras. Estos métodos subjetivos tienen la desventaja de que no consignan valores de medición y que sus percepciones sólo las detecta, es decir, las percibe, la persona afectada. Dentro de estas “ciencias empíricas” encontramos también procedimientos de ensayo médico-físicos en personas (pero también en animales y en parte en plantas), además de ensayos biológicos observando la respuesta de animales y plantas en zonas perturbadas.

Aparte de las técnicas subjetivas, existen técnicas objetivas consistentes en la medida de parámetros físicos mediante instrumental científico específico. Este método científico permite la medición de algunos de los parámetros más significativos de las radiaciones naturales, que son:

- las variaciones del campo magnético terrestre

- y las oscilaciones de la radiactividad

La causa de estas variaciones del campo magnético terrestre son la existencia de metales ferromagnéticos en el subsuelo, siendo también una expresión de las alteraciones geofísicas: discontinuidades del terreno o fallas, venas de agua subterránea, etc.

La existencia de impulsos radiactivos en el terreno es debida a la presencia de materiales en proceso de descomposición radiactiva ubicados en el subsuelo. Esto es un hecho natural, habida cuenta de que el interior de la tierra está formado por material radiactivo.

La causa de las variaciones de radiactividad terrestre natural entre puntos cercanos son las propias alteraciones geofísicas originadas por la estructura del terreno, existencia de agua subterránea y otros fenómenos telúricos. El agua y también la roca caliza frenan o reducen los impulsos radiactivos, mientras que el granito o ciertos elementos geológicos como las fallas los aumentan. Estas alteraciones también pueden producir una mayor contaminación por radón.

En cuanto a las radiaciones artificiales en un terreno donde se prevé edificar, estos son los parámetros de medición:

- Campos Eléctricos y Magnéticos Alternos de bajas frecuencias, cuyo origen se halla en la existencia en el entorno de líneas de alta tensión o tendidos eléctricos, aéreos o subterráneos, estaciones transformadoras, líneas ferroviarias, etc.

- Ondas Electromagnéticas de altas frecuencias, cuyo origen se halla en dispositivos de telefonía móvil, comunicación inalámbrica de datos, radiotelefonía, radio aérea, radiodifusión, radar militar, entre otros, y que debido a la implantación de nuevas tecnologías, y en concreto el 5G, se va a ver incrementado en un futuro próximo.

Una parcela en suelo urbanizable

Las personas promotoras de esta medición son una pareja joven que ha adquirido una parcela con la intención de edificar su vivienda para formar una familia en los años venideros. Esta parcela está ubicada en una urbanización de viviendas unifamiliares de baja densidad a los pies de la Sierra de Guadarrama, en zona granítica, no demasiado lejos de la conurbación de Madrid.

El terreno, de forma rectangular, está inclinado hacia el sur, con la calle de acceso en la parte superior y con una buena orientación y vistas. La mayor parte de las parcelas del entorno están ya edificadas.

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Parcela en una urbanización en zona granítica del Sistema Central.

Norma Técnica: aparatos y protocolo de medición

Este estudio de radiaciones en la parcela se realiza de acuerdo con la "Norma Técnica de medición en Baubiologie SBM-2015" así como el documento "Valores indicativos en Baubiologie para zonas de descanso". Estos documentos son la Norma Técnica de referencia en Bioconstrucción en lo que respecta al ámbito de la Biohabitabilidad o la relación entre las características del hábitat y la salud de las personas que alberga.

Esta norma técnica está basada en numerosos estudios científicos (Informe Bioinitiative, entre otros) y resoluciones institucionales (OMS, Parlamento Europeo, etc.) sobre la afección de los diferentes factores de riesgo (radiaciones, tóxicos químicos y contaminación microbiológica) sobre la salud de las personas en los interiores edificados, concretamente en los lugares de descanso de las viviendas y determinados puestos de trabajo.

La SBM-2015 establece los parámetros que se deben evaluar tanto en interiores como en las parcelas previa edificación. También define un determinado protocolo de medida y la evaluación de los valores obtenidos en cuanto a su influencia sobre la salud de las personas, permitiendo la realización de un diagnóstico claro y completo.

En base a ese diagnóstico, como profesionales de Mediciones en Bioconstrucción, estableceremos las medidas correctoras o preventivas necesarias para conseguir un hábitat saludable o, al menos, minimizar los factores de riesgo sobre la salud existentes en el entorno habitado.

Para la medición de las radiaciones naturales utilizamos los siguientes aparatos científicos que cumplen con las condiciones establecidas por la Norma Técnica SBM-2015:

- Medida del campo magnético con geomagnetómetro NFA-100 sonda 3D, de Gigahertz. Permite obtener unos valores en nT (nanoteslas).

- Medida de la radiactividad terrestre con G-Explorer (>1.000 impulsos por punto), de Rom Elektronik. Permite obtener unos valores en impulsos radiactivos y porcentaje % sobre la radiación de fondo.

Estos dos parámetros son medidos en los puntos de una cuadrícula de puntos separados 1 m entre sí, en la zona donde se prevé la ubicación de la vivienda.

Con los datos obtenidos se realiza un levantamiento en tres dimensiones que permite situar las alteraciones geofísicas de la zona prospectada.

El trabajo con los dos métodos permite ratificar los resultados y obviar posibles enmascaramientos de resultados debidos a materiales enterrados o influencias de determinadas rocas.

Los aparatos de medición de radiaciones artificiales utilizados, según el protocolo y las condiciones marco de la SBM-2015 han sido los siguientes.

- Para la medición de los campos eléctricos y magnéticos alternos se ha utilizado el NFA 1000 Gigahertz 3D

- Y para la medición de las ondas electromagnéticas de altas frecuencias, analizador HFE 59B con filtro de frecuencias FF6E, ambos de la marca Gigahertz, y Antena UBB27 (quasi-isotrópica de banda ancha: omniantena).

A diferencia de las radiaciones naturales, estos parámetros se miden realizando un barrido a lo largo de la zona elegida, lo suficiente para determinar los valores, tipos y fuentes de radiación.

Aparato de medición de radiactividad natural terrestre

Aparato de medición de radiactividad natural terrestre G-Explorer

Un día veraniego en la parcela

Una medición de parcela requiere de un considerable trabajo de organización y logística; replanteo, aparatos, varias personas, control de tiempos, desplazamientos… No obstante, pudimos disfrutar de un soleado y cálido día de trabajo en la parcela, tomando contacto con el territorio y con el terreno y en buena compañía.

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Medición simultánea de radiactividad y campo magnético terrestre y sus variaciones

Los resultados de la medición

Tras la comparación de los valores resultantes de radiaciones artificiales con los valores de referencia de la Norma, pudimos constatar cierta influencia de antenas de telefonía móvil cercanas.

No obstante, los datos que analizamos con mayor interés fueron los de las radiaciones naturales.

Los valores de radiactividad terrestre medidos en cada uno de los puntos de la malla se recogen en las siguientes imágenes; la primera según el estilo de mapas con curvas de nivel y la segunda en un gráfico tridimensional.

Gráfico 2D variación de la radiactividad terrestre en la parcela.

Gráfico 3D variación de la radiactividad terrestre en la parcela

Gráficos en 2D y 3D de la variación de la radiactividad terrestre en la parcela.

Como se observa, la radiactividad natural en el entorno es alta. A priori, no es una característica favorable a la salud de las personas, por lo que las anomalías han de valorarse con mayor exigencia.

En cuanto a las características del terreno, se observa que los valores seguros a efectos biológicos son predominantes en el área medida, aunque se observan dos zonas alteradas:

- Alrededor del punto 10-d.

- Zona extremo sureste: del 14-h al 16-j.

La alta radiactividad del terreno se explica por la existencia de abundante roca granítica, que tiene una radiactividad propia más elevada que otros tipos de roca. En efecto, la zona del Sistema Central (Sierras de Guadarrama y Gredos principalmente) es granítica, por lo que la radiactividad natural del terreno es más elevada que en otras zonas como la propia ciudad de Madrid.

Respecto a las zonas alteradas, el elevado número de impulsos medidos se corresponde en este caso con un afloramiento de rocas graníticas en superficie.

Por otra parte, contrastando los valores medidos de campo magnético terrestre y las diferencias entre puntos de la malla, podemos establecer la misma conclusión que con la medición de radiactividad: valores bajos con varios puntos concretos de anomalías geofísicas.

Algunas indicaciones para el proyecto de vivienda

La medición realizada aporta unas conclusiones básicas para abordar el proyecto de vivienda.

La primera de ellas es asegurar que el terreno elegido, a pesar de encontrarnos en plena zona granítica del Sistema Central, es adecuado para un hábitat permanente; podría no haber sido así, a pesar de ser una parcela urbanizada y legalmente lista para edificar.

No obstante, hay que tomar ciertas precauciones, como la de evitar ubicar las zonas de descanso en los lugares que la medición ha clasificado como alterados geobiológicamente.

Se da la circunstancia de que ya existía un anteproyecto de vivienda en la parcela, si bien lo más recomendable es medir y analizar antes de proyectar. Este anteproyecto ya definía una ubicación en la parcela para cada estancia. Se ha dado la circunstancia de que las zonas alteradas no coincidían con las zonas de descanso (los dormitorios) y que los puntos con mayor riesgo quedaban incluso fuera de la vivienda.

Por lo tanto, la medición sirvió para avalar la disposición de la vivienda prevista en anteproyecto.

Conclusión

Tras esta experiencia, nos quedamos con la misma sensación de siempre: no podemos suponer nada previamente y en todos los casos necesitamos medir para saber el grado de riesgo para la salud y las medidas a tomar.

No sólo en viviendas habitadas, sino también en terrenos previamente a la construcción de la vivienda es necesario medir y valorar: es el momento preciso de ubicar la casa y sus lugares de descanso en armonía con la Tierra sobre la que permanecerán durante muchos años, seguramente durante toda la vida, las personas que la construyen y las próximas generaciones.

Burgos – Navarra, 26 de Marzo de 2019.

Silvia de Santos García

Miguel Martínez de Morentin Morrás

Especialistas en Mediciones Bihho

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