¿Cómo saber si mi vivienda está irradiada por antenas de telefonía móvil?

Como ocurrió años atrás con el tabaquismo, la concienciación social sobre los potenciales peligros para la salud de las antenas de telefonía móvil va en aumento; escuelas en lucha por la eliminación de las antenas cercanas, comunidades vecinales que se niegan a la instalación de antenas en sus inmuebles… Sin embargo, el acceso a la información puede suponer un verdadero laberinto para quienes buscáis protegeos de estas radiaciones; ¿dónde se ubican las antenas? ¿cuánta radiación me llega? ¿son realmente un riesgo para mi salud?

En este post voy a intentar aportaros un poco de luz sobre este asunto, ya que el acceso a la información es el primer paso que debemos dar en la búsqueda de un hábitat saludable.

Las antenas de telefonía móvil, importante ingrediente de la sopa de ondas en el hogar.

Si echamos un vistazo a los factores de riesgo definidos en la norma técnica SBM-2008, veremos que las radiaciones de altas frecuencias no son más que uno de los siete tipos de radiaciones que definen un entorno, dejando de lado los agentes químicos y biológicos. La radiación de antenas de telefonía móvil es, asimismo, una más entre todos los tipos de radiaciones de altas frecuencias; móviles, inalámbricos, wifis…
Sin embargo, tienen en la práctica especial importancia debido a su proliferación en los últimos años, su presencia dentro de núcleos de población, la mayor afección a la salud de las ondas pulsadas (GSM-900 y GSM-1800) y, en particular, la práctica imposibilidad de control individual tanto en su ubicación como en su desactivación nocturna. Como ocurre con los teléfonos inalámbricos sin función eco-dect-plus (es decir, los convencionales), la radiación de una antena es permanente; 24 horas al día.
En la práctica, mientras unas viviendas gozan de unos niveles de radiación débilmente significativos para la salud, sin dejar de tener cobertura telefónica, existen muchas viviendas, en ocasiones maravillosos áticos y pisos altos con buenas vistas en las grandes ciudades, cuyos niveles de radiación por antenas de telefonía móvil superan lo extremadamente significativo y sus habitantes están expuestos a un importante riesgo sanitario.

¿Cuál es el riesgo para la salud?
Nuestra intención es recordar lo que la investigación científica nos está diciendo desde años atrás, dejando aparte alarmismos que no aportan nada. La contaminación electromagnética de altas frecuencias (entre las que se encuentran las antenas) es un factor más que impulsa la aparición de numerosas enfermedades.
Los efectos a corto plazo pueden ser insomnio o somnolencia matinal, estrés, angustia, ansiedad, pérdida de memoria, cefaleas, acúfenos, mareos, vértigo, fatiga crónica, atonía, desinterés, dificultad en la toma de decisiones, falta de iniciativa, pérdida de creatividad, depresión…
A largo plazo, la exposición a estas radiaciones puede potenciar la aparición de patologías cardiovasculares (arritmia, hipertensión, infarto), reumáticas (osteoporosis) o respiratorias (asma). Están relacionadas con el desarrollo de enfermedades degenerativas (Alzheimer, Parkinson), esclerosis, leucemia y cáncer. La hiperelectrosensibilidad que padece un número creciente de personas está íntimamente ligado a la contaminación electromagnética, muy especialmente a las radiaciones de altas frecuencias.
Para más información, consultar el Informe Bioinitiative (www.bioinitiative.org), compilación de estudios científicos sobre contaminación electromagnética y reconocido por la Resolución del Parlamento Europeo del 4 de septiembre de 2008.

Un sistema oficial de localización de antenas: Infoantenas.
Vayamos al grano. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo ofrece un sistema de geolocalización de antenas de telefonía móvil;
https://geoportal.minetur.gob.es/VCTEL/vcne.do

Este sistema consiste en un mapa que ubica las antenas en el territorio, si bien hay que acercarse bastante para visualizar las antenas (los puntos azules). Además, aporta cierta información sobre cada antena; la compañía responsable, el tipo de onda definido por la banda de frecuencia de funcionamiento (GSM-900, GSM-1800 y UTMS), dirección de ubicación exacta y, lo más interesante, unos valores de medición de la radiación en el entorno de la antena en µW/cm2 (definidos por distancia y azimut).
En la información aportada, llama la atención el protagonismo de la explicación que hace referencia a los valores límite legales de radiación y lo bajos que son los niveles medidos con respecto a los límites. En efecto, los valores límites en el Estado Español son extremadamente altos con respecto a otros estados, las recomendaciones del Parlamento Europeo o la evidencia científica sobre las afecciones a la salud, y sólo aplicables a los puestos de trabajo.
Por otra parte, se echa en falta algún dato referente a la direccionalidad de emisión de las antenas (ángulo de emisión vertical y horizontal, diagrama de radiación), su ubicación en altura o el efecto de dos o más antenas sobre la radiación total en un mismo punto.

Una aplicación práctica de Infoantenas.
A principios de este año 2015, una persona me planteó un estudio “a distancia” para comparar tres posibles ubicaciones de su futura vivienda, las tres en Madrid. Una comparación adecuada debería haber incluido la medición de los demás tipos de radiación, si bien nos hubimos de limitar a la información existente en la red.
Las siguientes imágenes expresan gráficamente el resultado de “colocar” las antenas (punto azul), los puntos referenciados y sus niveles de radiación sobre el plano con los correspondientes comentarios.

Inmueble 1

Inmueble 2:

Inmueble 3

Estos datos nos revelan que el Inmueble 2 sería el caso más desfavorable a efectos de radiación de antenas de telefonía móvil, tanto por mayor cercanía de las antenas al edificio como por los niveles de radiación de los puntos medidos en las inmediaciones. En el espacio público adyacente a los Inmuebles 1 y 2 existen puntos con valor superior a 1000µW/m2 . Por el contrario, el inmueble 3 queda a una distancia superior de las antenas emisoras de radiación.

¿Con qué nos quedamos?
Extrayendo conclusiones de este pequeño estudio, podemos observar que nos sirve casi exclusivamente para comparar los tres inmuebles; sabemos a qué distancia se ubican las antenas y cuánta radiación producen en algunos puntos de su radio de acción.
Sin embargo, a efectos prácticos no podemos afirmar siquiera que la vivienda en cuestión ubicada en el Inmueble 3 tenga niveles bajos de radiación por antenas; mucho menos el lugar donde se ubicará la cama, lugar de descanso. Numerosos factores alteran la intensidad de campo recibida en cada punto; zonas de sombra o reflexión, la ubicación del foco de emisión, variaciones temporales… lo que provoca grandes diferencias en distancias cortas.
Por el lado contrario, Infoantenas puede darnos pistas valiosas para sospechar de la existencia de puntos con altos niveles de radiación…

El valor límite de 1000µW/m2 en la Resolución 1815
El valor de 1.000µW/m2 es el límite recomendado para zonas interiores de exposición continuada, por la Resolución 1815 del 27 de mayo de 2011, sobre “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos sobre el medio ambiente”, de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. También es este valor límite a partir del cual la norma técnica SBM-2008 considera las altas frecuencias como “extremadamente significativas” para el organismo en los lugares de descanso; no obstante, existen evidencias científicas de efectos biológicos ya por encima de valores de 10µW/m2 (Congreso de Salzburgo, 2002).
Si bien las mediciones oficiales se ubican en el espacio público, el Ministerio ya reconoce la existencia de lugares irradiados por encima del valor marcado por la UE debido a las antenas. Este dato es muy interesante y definitorio cuando estos puntos se ubican cercanos a las viviendas y cuando, además, se detallan valores de 5.000 y 6.000µW/m2 (recordemos que 1µW/cm2 = 10.000µW/m2 ).
A efectos prácticos, en la determinación de una distancia mínima, el estudio Naila, estudio epidemiológico realizado en Alemania (2004) recomendaba una distancia mínima de 400m de una antena de telefonía móvil a las viviendas más próximas.

¿Son indicativos a efectos prácticos los valores expresados en Infoantenas?
El siguiente ejercicio práctico expresa la diferencia entre los valores obtenidos con el método de medición de IEB/IBN (en rojo) y los métodos oficiales del Ministerio (en azul). El lugar es el centro de la ciudad de Estella-Lizarra, en Navarra. Se ha utilizado un medidor de altas frecuencias HF59B con filtro FF6E y antena isotrópica UBB para esta medición realizada la mañana del jueves, 30 de abril de 2015. Los valores corresponden al espectro completo de altas frecuencias.

El método de medición es clave para obtener valores contrastables con los valores límite de la norma SBM y poder deducir niveles de riesgo para la salud. Una de las conclusiones del anterior estudio expresa que los valores realmente comparables a efectos biológicos son habitualmente superiores a los que ofrece el Ministerio; por otra parte, ratifica la necesidad de definición de la direccionalidad de las antenas (valores muy superiores en el “foco de antena”).
Las diferencias de valores obtenidos pueden deberse a los métodos de medición empleados. La técnica de medición del Ministerio se basa en la media de valores (RMS), mientras que la técnica de la norma SBM se basa en el “peak hold” (pico mantenido), que tiene en cuenta los intensos picos breves y periódicos de la radiación de antenas, especialmente críticos a efectos biológicos.

En conclusión… midamos antes de emitir un juicio.
Como hemos visto, Infoantenas da unas nociones de partida que por muchos motivos no son extrapolables al riesgo biológico existente en el lugar de descanso.
Nuestra experiencia práctica es que cuando una antena es visible desde la ventana, la radiación llega, y en muchos casos a unos niveles considerables. Por lo tanto, un primer paso para “tomar el pulso” no sólo sería consultar Infoantenas, sino mirar por la ventana (aunque también existen antenas camufladas…).
Finalmente, nuestra salud se merece algo más que la toma de indicios. La prevención y el cuidado de nuestro hábitat son la base de nuestra salud presente y futura. La recomendación para ello es recabar la información precisa mediante la realización de una medición en condiciones por un profesional, que no se ceñirá únicamente a las antenas, sino a todos los diferentes riesgos biológicos existentes, empezando por las radiaciones tan presentes en nuestras vidas.
Con esa información podremos tomar, si es preciso, las medidas necesarias con el objetivo de disfrutar de un hábitat saludable, que todos y todas necesitamos y merecemos.

Barbarin (Navarra), 30 de abril de 2015.
Miguel Martinez de Morentin Morras,
Arquitecto y Medidor de Baubiologie por IBN-IEB.

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