Calidad del aire interior en tiempos de confinamiento

Según la OMS, la población de las ciudades pasa entre el 80 y el 90% de su tiempo en espacios cerrados, cuyo ambiente está contaminado en mayor o menor grado, lo que puede ocasionar graves problemas para la salud. De acuerdo a las estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA), en los países desarrollados los niveles de contaminación de ambientes cerrados pueden llegar a ser de 10 a 100 veces más elevado que las concentraciones en el exterior. Sin embargo, en esta situación de confusión y miedo generalizado, nos tenemos que quedar en casa, por decreto, el 100% del tiempo. 

 

A partir de este caso de estudio, analizaremos cómo puede variar la calidad del aire interior de las viviendas dependiendo de las prácticas de ventilación natural de las personas usuarias. Os vamos a mostrar la comparativa de dos mediciones continuas realizadas en diferentes estados de confinamiento, ambas en una misma vivienda, en Santa Cruz de Tenerife.

 

La primera toma de datos (situación A) se hizo durante la tormenta de arena del 22 al 25 de febrero del 2020. En este caso, no era posible ventilar de manera natural por presencia de partículas en suspensión en el exterior. Éstas podrían generar la aparición de molestias en los ojos, nariz y garganta; incluso otras complicaciones más graves en caso de ser persistente y abundante.

 

La segunda (situación B) se refiere a los días posteriores a la implantación del Real Decreto 463/2020, concretamente, a datos obtenidos del 16 al 19 de marzo. Entre ambas situaciones, una sutil pero importante diferencia: la posibilidad, o no, de poder ventilar de forma natural.

 

Los datos obtenidos nos revelan, una vez más, la necesidad de seguir profundizando en la implantación de criterios de bioconstrucción en la elección de los materiales y de los sistemas de ventilación para garantizar una óptima calidad del aire interior.

 

La vivienda

 

Podemos considerar la vivienda en cuestión como una vivienda tipo. No fue construida con criterios de bioconstrucción y solo cuenta con un sistema de ventilación natural a través de la apertura de ventanas y extracción en cocina. Se trata del hogar de una familia de cuatro personas, que cuenta con las superficies señaladas en la tabla y una distribución detallada en el siguiente plano.

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Aunque, tal y como se ha comentado, en la construcción de la vivienda el año 1985 no se tuvieron en cuenta criterios de bioconstrucción, actualmente, la familia en cuestión, con mucha conciencia de la importancia del ambiente interior saludable, ha reducido al máximo la introducción de tóxicos al hogar. Con prácticas diarias cómo: productos de limpieza, alimentación, ventilación, cosméticos…

 

La monitorización de la vivienda se ha realizado con un MICA (Monitor Inteligente de la Calidad del Aire), by inBiot, colocado en el dormitorio 2 (vestidor despacho) según plano. Mediante el mismo, se han obtenido, de forma continuada, los valores referentes a temperatura, humedad, CO2, formaldehído y COVs. Las gráficas recogen en amarillo los valores durante la calima, y en azul los del estado de alarma. En ambos casos el primero de los valores se tomó a las 16:00 del primer día (22 de febrero en el primer caso, y 16 de marzo en el segundo) y el último a las 19:35 del último días (25 de febrero y 19 de marzo respectivamente)

 

Temperatura y humedad relativa interior

 

La comparativa de los dos primeros aspectos, la temperatura y la humedad relativa interior, tiene una importancia relativa, puesto que esta muy relacionada con los diferentes estadios climáticos del exterior y las diferentes fluctuaciones estacionales. Sin embargo, de su lectura podemos realizar las siguientes observaciones.

 

En la situación A la temperatura se mantiene bastante constante y con una ligera tendencia al alza. En la situación B la fluctuación es mayor y permite comprobar, de forma más clara, los ciclos diarios. 

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Gráfica 1. Temperatura del ambiente interior

 

  • Una temperatura elevada y uniforme en el conjunto de la vivienda no es buena para la salud. En la naturaleza imperan grandes diferencias de temperatura en espacios reducidos. Estos impulsos que actúan sobre el organismo a raíz de las fluctuaciones de la temperatura refrescan y curten a las personas.

  • Temperaturas adecuadamente bajas favorecen la respiración profunda, lo cual es especialmente importante para la regeneración durante el sueño. Este efecto seguramente tiene que ver también con el hecho de que cuando disminuye la temperatura aumenta el contenido de oxígeno del aire. 

Extractos de la documentación del Máster en Bioconstrucción IEB

 

En relación a la humedad relativa interior, se observa que en la situación A, ante la sequedad exterior que influye en el interior mediante las infiltraciones, se ha humedecido el ambiente de manera intencionada (fregando el suelo o con un humidificador -a emplear con mucho cuidado-) para mantenerlo dentro de los parámetros aceptables. En la situación B, se dispone de otro simple mecanismo, la apertura de ventanas, para controlarla. Tal y como se ha señalado anteriormente, todo esto tiene una estrecha relación con el ambiente exterior y su humedad; dependiendo del lugar hay que tener claro en que situaciones es apropiado ventilar para disipar toda la humedad generada en el interior. Se observa en la situación A el rápido descenso de la humedad relativa, por un lado, antes del cierre y el primer fregado, y por otro lado, tras la apertura de las ventanas al final de la calima. Señalar que cualquier otro contexto, el principal problema, a falta de suficiente ventilación, sería la evacuación de la humedad generada en exceso por la actividad interior (transpiración de las personas, plantas de interior, cocinar, ducha…) 

 

Captura de pantalla 2020 04 15 a las 8.30.26Gráfica 2. Humedad relativa del ambiente interior. Según el SBM-2015, los valores comprendidos entre el 40 y el 60% son no significativos para zonas de descanso, correspondiendo a los criterios medioambientales naturales

 

  • Un aire demasiado cálido y seco, sobre todo debido a una mayor concentración de polvo, genera: sequedad e irritación de las mucosas de las vías respiratorias, resfriados, sequedad de los ojos, molestias cutáneas, fatiga y dolor de cabeza. Otras desventajas destacables son la carga electrostática y la disminución de iones negativos.

  • Un aire demasiado húmedo genera dificultades respiratorias, fatiga, autointoxicación a largo plazo, deterioro de la construcción y proliferación de mohos.

  • Es importante reducir la concentración de polvo (empleando materiales que por sí mismos no generan ni acumulan polvo) y emplear materiales con propiedades higroscópicas no propensos a cargarse electrostáticamente que ayudarán a regular las fluctuaciones de la humedad ambiental.

  • Es fundamental la optimización, de manera variable según la situación exterior, de la ventilación de acuerdo con la demanda efectiva de aire fresco. Como norma general la temperatura exterior debe situarse, cuando se ventila, por lo menos 5ºC por debajo de las temperaturas interiores.

 Extractos de la documentación del Máster en Bioconstrucción IEB

 

CO2

 

La lectura de las cantidades de CO2 delatan dos importantes cuestiones: por un lado, a pesar de no poder abrir las ventanas en la situación A, la casa tiene infiltraciones de aire y el aire se renueva en parte; y por otro lado, al medir en una de las estancias, los regímenes de ocupación  alteran dichos valores. 

 

Sin embargo, los datos permiten una clara diferenciación entre ambos estadios. En la situación B, de forma activa y consciente, ventilando, se mantienen los valores siempre por debajo de 1.000 ppm y de forma generalizada por debajo de 600 ppm; pero, en cambio, en las situación A los valores, de manera casi continuada, son superiores a los 600 ppm, incluso superiores a los 1.000 ppm en algunas ocasiones. 

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Gráfica 3. CO2. Según el SBM-2015, los valores inferiores a 600 ppm son no significativos, hasta los 1.000 ppm débilmente significativo, de 1.000 a 1.500 ppm fuertemente significativo, lo que significa que no es aceptable para zonas de descanso desde el punto de vista de la baubiologie, se recomienda aplicar medidas de mejora.

 

  • Como norma general, el contenido de CO2 no debería sobrepasar de forma duradera 700 ppm. A partir de este valor ya pueden aparecer síntomas de fatiga, pérdida de rendimiento, dolor de cabeza y aumento del ritmo respiratorio.

 

  • 1.000 ppm es el valor máximo recomendado en estancia permanente. Incluso la concentración máxima permitida según la Norma VDI Alemana o la referida a lugares de trabajo y aulas en los EEUU. El Código Técnico de la Edificación recomienda conseguir que en cada local la concentración media anual de CO2 sea menor que 900 ppm.

 

  • En condiciones de reposo o si se realizan actividades ligeras se recomienda una tasa de renovación del aire de 50 m3/h por persona. Con ello garantizamos la disponibilidad de oxígeno e impedimos el aumento de la concentración de dióxido de carbono y otros contaminantes; incluso evitamos malos olores y aportamos iones de carga negativa.

 

  • Esta tasa de renovación de aire necesaria puede aumentar en caso del aumento del número de personas presentes, del desempeño de alguna actividad física o del aumento de la concentración de contaminantes atmosféricos (sin olvidar la presencia de personas fumando o el empleo de un hogar que se alimente del aire interior).

 Extractos de la documentación del Máster en Bioconstrucción IEB

 

FORMALDEHÍDO

 

Esta sustancia muy volátil en estado gaseoso nos muestra, claramente, las principales deficiencias de una falta de ventilación. Aunque el calor aumenta las emanaciones de formaldehído de los materiales interiores (un aumento de la temperatura de 5ºC en la estancia dobla las emisiones de formaldehído), la diferencia de temperatura de ambas situaciones no justifica la diferencia de los valores de concentración medidos. 

 

Cabe señalar, que las personas usuarias de la vivienda, de forma consciente, han reducido el empleo de los productos que contienen formaldehído (como detergentes, productos de desinfección, conservación y limpieza); por lo tanto los valores medidos en la situación A responden a las emanaciones de los materiales introducidos en la construcción de la vivienda y sus muebles (la casa se amuebló los años 2012 y 2014, con algunos muebles de DM; y la cocina se renovó en DM el 2016). Estos gases no pueden ser evacuados, por lo tanto, la concentración aumenta de manera preocupante; incluso en la situación B, observamos unos valores significativos, a evitar, para zonas de descanso desde el punto de vista de la bioconstrucción.

 

En una vivienda construida o reformada con criterios de bioconstrucción garantizaríamos de inicio unas concentraciones muy bajas de formaldehído evitando su emisión mediante una elección de materiales de nula o muy baja toxicidad. Este hecho unido a un sistema o procedimiento adecuado de ventilación, evitaría las posibles concentraciones peligrosas de formaldehído.

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Gráfica 4. Formaldehído. Según el SBM-2015, los valores inferiores a 20 µg/m³ son no significativos, hasta los 50 µg/m³ débilmente significativo, de 50 a 100 µg/m³ fuertemente significativo, y más de 100 µg/m³ extremadamente significativo, necesitando una corrección coherente y urgente en caso de tratarse una zona de descanso. Se ha limitado los valores de medición a los 200 µg/m³ para facilitar su lectura en la gráfica.

 

  •  La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS clasificó en 2004 la sustancia formaldehído como “cancerígena para el ser humano”. Como síntomas frecuentes y posibles efectos sobre la salud encontramos la irritación de las mucosas, quemazón ocular, alopecia, enfermedades de las vías respiratorias, alergias, dolores de cabeza e irritabilidad.

 

  • Se encuentra principalmente en tableros de virutas aglomeradas y otros materiales derivados de la madera, pero también en algunos aislamientos, detergentes, productos de desinfección, conservación y limpieza, en textiles, gases de escape y humo de tabaco. 

 

  • Los tableros aglomerados pueden contener hasta un 30% de colas a base de formaldehído. Los barnices sintéticos que endurecen por acción de un ácido también lo contienen.

 

  • Incluso en la actualidad, la mayor parte de las planchas aglomeradas no están libres de formaldehído. Los tableros E-1 que se suponen inocuos, solamente tienen un contenido relativamente bajo de formaldehído; pero esto no significa una protección suficiente.

 

  • Fabricantes de productos derivados de la madera y adhesivos libres de formaldehído utilizan como alternativa los isocianatos altamente tóxicos y volátiles. Pero la alta toxicidad de los isocianatos causa irritaciones en las mucosas de los ojos y las vías respiratorias superiores, daña los alvéolos pulmonares y puede provocar asma u otras enfermedades crónicas. Incluso las más mínimas trazas de esta sustancia pueden provocar sensibilizaciones y enfermedades. Por lo tanto, no son una alternativa al formaldehído aceptable en bioconstrucción.

 

  • Los cantos abiertos de los tableros de aglomerado y los agujeros para cambiar de posición las tablas en armarios y estanterías deben sellarse siempre posteriormente. Para el sellado existen materiales adecuados, como por ejemplo chapas de madera, tapones de plástico, masillas y barnices. Aunque la mejor solución es siempre el cambio de los materiales que producen emisiones. 

Extractos de la documentación del Máster en Bioconstrucción IEB

 

COVs (Compuestos Orgánicos Volátiles)

 

La gráfica que recoge los valores de la suma de todas las substancias muy o medianamente volátiles en el aire ambiente (TVOC), sigue un perfil similar a la del formaldehído en ambas situaciones; incluso se mantiene la clara diferencia entre las dos. La lectura de los datos se puede hacer análoga al anterior caso, entendiendo que los COVs son un grupo de sustancias en los que se incluyen, además del formaldehído, los disolventes (aromáticos; clorados o halogenados; hidrocarburos alifáticos, cíclicos y olfínicos; alcoholes, aldehídos, cetonas y éster; compuestos de glicol; siloxanos y terpenos), amidas, aminas, éteres e isocianatos.

 

Es importante conocer que la concentración de las sustancias tóxicas en la atmósfera interior no depende solamente de las fuentes, sino también de los hábitos de ventilación, la humedad atmosférica, la temperatura y los tipos de superficies. Se aprecia, en el gráfico comparativo, la importancia, junto con el cambio de temperatura, de mantener unos saludables hábitos de ventilación. Sin embargo, las concentraciones de disolventes en el entorno habitado deberían mantenerse en el nivel más reducido posible y, para ello, es preciso eliminar las fuentes conocidas.

 

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Gráfica 5. TVOC. Según el Umweltbundesamt, Beurteilung von Innenraumluftkontaminationen mittels Referenz- und Richtwerten, (Bundesgesundheitsblatt - Gesundheitsforschung - Gesundheitsschutz, 2007), los valores inferiores a 65 ppb son excelentes, hasta los 220 ppb aceptables, de 220 a 660 ppb son valores medios (no recomendados en exposición continua 1 año), de 660 a 2200 ppb la calidad del aire se considera pobre extremadamente significativo, necesitando una corrección coherente y urgente en caso de tratarse una zona de descanso. Se ha limitado los valores de medición a los 200 µg/m³ para facilitar su lectura en la gráfica.

 

  • Los disolventes dañan el sistema nervioso. Algunos tienen efectos cancerígenos y nocivos para el embrión, otros dañan el hígado, los riñones y la sangre o causan alergias, partos prematuros o abortos, así como esterilidad. Los primeros síntomas son, por ejemplo, dolores de cabeza, alteraciones visuales, irritaciones de las vías respiratorias y de las mucosas, dolores musculares, debilidad y mareos. 

 

  • Las dolencias son causadas a menudo por efectos combinados de diferentes sustancias nocivas atmosféricas y dependen del estado psíquico y físico de la persona, de la concentración de sustancias nocivas y de la duración de la exposición a estas sustancias. Estos venenos volátiles se absorben a través de la respiración, y más raramente o de manera excepcional también a través de la piel. 

 

  • En la compra hay que elegir preferiblemente productos libres de sustancias tóxicas, naturales o al menos con un contenido reducido de sustancias nocivas. 

 

  • Hay que evitar una utilización exagerada de aceites aromáticos y ambientadores y emplearlos con cautela, ya que el sentido del olfato se puede acostumbrar rápidamente a los olores y así se aumentan inconscientemente las dosis. 

 

  • Se recomienda utilizar pocos productos químicos para el hogar (limpieza, cosméticos, aficiones, etc.) y almacenarlos de forma que apenas se produzcan emisiones; mantener temperaturas de aire interior bajas y una humedad relativa del aire regular; evitar los gases de combustión y evitar las cargas de ozono producidas por fotocopiadoras e impresoras. 

 Extractos de la documentación del Máster en Bioconstrucción IEB

 

CONCLUSIONES

 

Tras la comparativa, observamos que los datos hablan por si solos. Volviendo a  las estimaciones de la EPA señaladas al principio, los niveles de contaminación de ambientes cerrados pueden llegar a ser de 10 a 100 veces más elevado que las concentraciones en el exterior en caso de que no hagamos nada para impedirlo. Hemos observado que ventilando a través de las ventanas, más ahora que se ha reducido significativamente la contaminación exterior, de manera activa, consciente y eficiente (en caso de no contar con otro sistema de ventilación), reducimos de manera muy pronunciada las concentraciones de la mayoría de los tóxicos. Sin embargo, puede no ser suficiente; por lo que nos es necesario seguir recordando la importancia de evitar el uso de productos tóxicos, tanto en la construcción de nuestros hogares, como en la posterior fase de uso y disfrute de los mismos. 

 

A través de Bihho podéis contar con especialistas independientes que os asesorarán ofreciéndoos la mejor solución para cada uno de vuestros casos. Cierro volviendo a la polémica OMS, recordándoos que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. Para ello, en el año 1974, el informe Lalonde mostró que el sistema sanitario, del que tanto se habla estos días, tiene solo un 11% de influencia en la salud (hasta un 20% según otras autoras); el resto se reparte entre la biología humana, los estilos de vida y el medioambiente. Compartimos nuestros conocimientos para que el ambiente interior de tu hogar se acerque lo máximo posible a la naturaleza y eso influya positivamente, tanto en tu estilo de vida, como en tu medioambiente próximo.

 

Inhar Aguirrezabal Saenz de Santamaria, arquitecto, miembro del grupo Bihho

Con la colaboración de Maria Toledo Pérez-Andreu, arquitecta, Máster en Bioconstrucción, miembro de Toledo y Heras arquitectos S.L. 

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